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Un juez niega la libertad bajo fianza al ingeniero acusado de colocar un micrófono oculto en OpenAI
Redacción de IA en un minuto · Editor: Jon Elgezabal

En 30 segundos
Abdulrahman Alfozan, el ingeniero saudí al que acusan de ocultar una grabadora en OpenAI, no saldrá en libertad antes del juicio. El juez Alex Tse cree que podría escaparse y no se fió del ofrecimiento del consulado saudí de Los Ángeles, dispuesto a pagarlo todo. La fiscalía ve un riesgo para la seguridad nacional, y la siguiente cita en el juzgado es el 6 de noviembre.
El lunes 19 de octubre, un juez federal de San Francisco ordenó que el ingeniero acusado de esconder un micrófono en una sala de directivos de OpenAI siga detenido, sin fianza, hasta que se celebre el juicio.
El juez Alex Tse negó la libertad bajo fianza a Abdulrahman Alfozan, ciudadano saudí de 35 años, porque ve un riesgo "significativo" de que huya, según CNBC. También puso en duda el valor de la oferta del consulado de Arabia Saudí en Los Ángeles, que se comprometía a pagar la fianza entera: "Parece un cheque en blanco", dijo en la sala. Recordó que a Alfozan no le haría falta llegar hasta Arabia Saudí, un país sin tratado de extradición con Estados Unidos: le bastaría con cruzar a Canadá o a México.
Alfozan sigue detenido desde que lo arrestaron el 9 de octubre. Se le acusa de usar o intentar usar un aparato para interceptar comunicaciones orales, un delito castigado con hasta cinco años de cárcel. Según el escrito que la fiscalía presentó el domingo, hacia el 28 de septiembre conectó una grabadora de audio a un puerto USB en la parte de atrás de un televisor, en una sala de reuniones de la dirección de OpenAI donde, en días cercanos, directivos de la empresa se reunieron con funcionarios de gobierno. Los fiscales sostienen que su conducta "podría representar un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos" y que la investigación sigue abierta y podría acabar en cargos más graves.
El escrito añade que, durante 2025 y 2026, Alfozan habló a menudo por WhatsApp con un miembro de la familia real saudí que intentó varias veces que se uniera a una iniciativa de inteligencia artificial en Arabia Saudí; el último contacto fue el 5 de octubre. La fiscalía no identifica a esa persona ni dice que le encargara instalar el aparato. También cuenta que su mujer y su hijo de tres meses volaron a Doha (Catar) el 10 de octubre, al día siguiente de la detención, con un billete en clase ejecutiva pagado por un miembro del ejército saudí.
Su abogado, William Pernik, pidió que lo dejaran salir con arresto domiciliario y vigilancia por GPS, y ofreció además un millón de dólares en bienes del propio Alfozan. Alega que la nacionalidad no prueba que vaya a fugarse y que su cliente lleva unos 15 años en Estados Unidos, donde tiene la residencia permanente y ha pedido la ciudadanía. Presentó 54 cartas de apoyo.
Tendrá que volver al tribunal el 6 de noviembre.
Por qué importa · análisis y opinión
Más allá de cómo acabe el proceso, el caso recuerda que la amenaza más difícil de ver no siempre llega por la red: también puede entrar por la puerta con una tarjeta de empleado. Una sala donde se habla de investigación, clientes y contactos con gobiernos es un objetivo tan valioso como un servidor, y suele estar peor vigilada. La decisión del juez muestra además cuánto pesa en un caso así la cercanía de un gobierno extranjero, aunque por ahora el único cargo sea el de interceptar conversaciones. Para cualquier empresa que maneje información delicada, la lección es práctica: revisar de vez en cuando las salas de reuniones y lo que hay enchufado a pantallas y puertos, limitar quién entra en ellas y no dar por hecho que el riesgo es solo informático.
Fuente: CNBC · Redactada con ayuda de IA: cómo hacemos las noticias


