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El detector Pangram estima que una novela premiada está escrita en un 99% con IA, según El País
Redacción de IA en un minuto · Editor: Jon Elgezabal

En 30 segundos
Una novela ganadora de un certamen de 20.000 euros que vetaba la IA sale casi entera como texto de máquina en el examen que El País le hizo con Pangram: un 99%. Almadía ha cancelado la gira de presentaciones y asegura que David Silva Rojas niega haberse ayudado de la IA. El diario admite que la herramienta puede equivocarse, aunque con libros de 2019 y 2020 no dio falsas alarmas.
El diario El País publicó el viernes 23 de octubre que Pangram, una herramienta que calcula si un texto lo ha escrito una IA, atribuye a un modelo de IA el 99% de "Donde el agua trabaja", la novela corta del autor peruano David Silva Rojas. El periódico pasó el libro completo, de unas 26.000 palabras, por la versión 4.1 del detector. Según el diario, sería el primer caso de este calibre en la literatura en español.
La obra ganó en julio la primera edición del Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, que convocaron en noviembre de 2025 Almadía, una editorial de México, y la fundación Ventosa Arrufat, con sede en España. Según Xataka, el galardón tiene una dotación de 20.000 euros y recibió originales de 22 países; El País cifra en 2.204 los manuscritos presentados. Las bases exigían declarar que la novela no se había escrito con IA, ni entera ni en parte, y preveían descalificarla ante cualquier indicio de lo contrario. El jurado lo formaron las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda.
El libro salió en septiembre y tenía previsto presentarse desde ese mismo viernes en Madrid, Barcelona, Sevilla y Cádiz, pero la editorial ha suspendido todos los actos. Antes de la publicación, Almadía contó al diario que la investigación le sorprendía, que nunca había sospechado del autor y que necesitaba tiempo para hablar con él. Después difundió en redes un comunicado en el que afirma que Silva Rojas niega haber usado IA y anuncia "una revisión detallada, sin anticipar conclusiones".
El periódico expone otros indicios. Según el detector, el 97% de lo que contestó el autor en una entrevista que publicó en septiembre la revista Ulrica, mientras que las preguntas y la presentación de la periodista salen como texto humano, sería obra de una IA, igual que el 80% de un escrito suyo sobre el origen de la novela publicado en la web de la fundación. En esa entrevista, Silva Rojas explicó que el ritmo de frases breves del libro se inspira en el haiku. El diario reconoce que no puede descartar que ese estilo confunda al detector, aunque no tiene pruebas de ello, y señala que ninguno de los otros dos textos lo comparte.
Sobre la fiabilidad, El País recuerda que Pangram no es infalible: en fragmentos cortos puede cambiar de veredicto si se toca una sola palabra, aunque con textos largos es mucho más estable. Según las cifras de la empresa, solo confunde con texto de IA uno de cada 24.000 escritos humanos. En las pruebas que el diario hizo para un análisis anterior sobre 175 libros populares en España, los 56 títulos de 2019 y 2020 que examinó salieron sin rastro de IA, y el detector reconoció los 29 textos que la redacción había escrito con IA. El periódico añade que un detector no sabe si la IA se usó para escribir casi sin intervención humana o para convertir en prosa notas y entrevistas propias.
El caso llega dos días después de que se confirmara que el escritor canadiense Thélyson Orélien usó IA para escribir "C'était ça ou mourir", una novela que había ganado un premio en Francia; su editorial se ha desvinculado de él tras una investigación interna.
Por qué importa · análisis y opinión
Cada vez más concursos prohíben la IA, pero casi ninguno explica cómo piensa comprobarlo, y este caso deja el hueco a la vista. Un detector ofrece una probabilidad, no una prueba, y no distingue entre dejar escribir a la máquina y pulir con ayuda las propias notas, que es justo la frontera que obligan a trazar unas bases que vetan también el uso parcial. Sin borradores ni historial de versiones, la editorial tiene poco con qué contrastar la palabra del autor frente a la de la herramienta. Para cualquier organización que exija trabajos sin IA, desde un certamen hasta una empresa que encarga informes o traducciones, la lección es práctica: decidir de antemano qué contará como prueba, pedir el rastro del proceso de escritura y no dejar que un porcentaje decida solo.
Fuente: El País · Redactada con ayuda de IA: cómo hacemos las noticias


