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OpenAI prohíbe usar ChatGPT y sus modelos para entrenar sistemas de IA de la competencia
Redacción de IA en un minuto · Editor: Jon Elgezabal

En 30 segundos
OpenAI concreta sus reglas: a partir del 20 de noviembre de 2026 nadie podrá servirse de sus modelos para fabricar datos con los que entrenar una IA rival. Las normas vetan también sonsacar el razonamiento oculto de sus modelos, y los enrutadores que den acceso a terceros necesitarán su visto bueno. La empresa ya había frenado una campaña de copia cuyo núcleo atribuye a gente relacionada con Moonshot AI.
OpenAI publicó el miércoles 21 de octubre una nueva versión de sus políticas de uso, que se aplicará desde el 20 de noviembre de 2026. Según la empresa, el objetivo es dejar más claro qué está permitido al desarrollar modelos y en los usos delicados de la IA; la versión anterior era del 29 de octubre de 2025.
La novedad principal está en el entrenamiento de otros modelos. Las nuevas normas impiden emplear los modelos de OpenAI, o lo que generan, para crear, preparar, escoger o facilitar material con el que entrenar modelos que pretendan reemplazar o hacer la competencia a los de la empresa o a sus servicios. Entran ahí, por ejemplo, fabricar conjuntos de datos, tareas o entornos de aprendizaje por refuerzo; aportar etiquetas, puntuaciones, clasificaciones o correcciones que se usen al entrenar; y escoger, filtrar o validar datos de entrenamiento. La restricción vale aunque el trabajo se haga para otra persona o a través de un tercero, aunque quien lo haga no llegue a entrenar el modelo y también cuando las respuestas obtenidas al usar o evaluar un producto se aprovechan después para entrenar.
Las normas prohíben además intentar sacar el "razonamiento protegido", el registro interno que sigue el modelo para resolver una tarea y que no aparece en la respuesta final, ya sea con acceso no autorizado, con ingeniería inversa o sorteando las protecciones. OpenAI lo justifica en que entrenar un modelo con las salidas de otro puede trasladarle sus capacidades sin sus salvaguardas. Siguen permitidos la investigación, el desarrollo de software y de productos y la evaluación y comparación de modelos, siempre dentro de esos límites.
Otro cambio afecta a quien ofrezca a terceros acceso directo a los modelos de OpenAI, por ejemplo los enrutadores de modelos y las pasarelas de IA: tendrá que pasar antes una revisión de la empresa y conseguir su aprobación. Que una aplicación use sus modelos para funcionar no basta para que se le aplique esta exigencia. Según OpenAI, la actualización también incorpora sus principios de seguridad nacional, pide aprobación para los usos de seguridad nacional y de las fuerzas del orden y aclara la protección de menores y los requisitos de los usos de alto riesgo.
En el anuncio, OpenAI explica que lleva meses trabajando con clientes y socios para que todos los servicios que ofrecen sus modelos, ya sea directamente, a través de socios que los alojan o de revendedores, apliquen las mismas medidas de seguridad. A esos socios les pide salvaguardas equivalentes a las suyas, que investiguen las posibles infracciones y que se coordinen para que las restricciones se cumplan en todos los servicios. También prepara con sus clientes los SafetyIDs, unos identificadores que le permiten distinguir a cada usuario final en una investigación sin conocer su identidad.
El 30 de septiembre, como recuerda Infobae, OpenAI contó que había desarticulado una campaña de destilación (copiar un modelo entrenando otro con sus respuestas) dirigida a extraer ese razonamiento protegido. La actividad empezó el 1 de julio con poco volumen y tuvo picos el 24 y el 25 de julio, con 16.000 solicitudes desde más de 4.000 usuarios; la investigación la relacionó con un grupo de más de 15.000 usuarios, que OpenAI frenó del todo como tarde el 28 de julio. La empresa no tiene claro si todo venía de un mismo actor, pero atribuyó su núcleo a personas vinculadas con Moonshot AI, la creadora de Kimi.
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OpenAI ya ponía límites a quien entrenaba otros modelos con sus respuestas; lo nuevo es el detalle, y ese detalle amplía mucho el círculo. La regla ya no mira solo a quien entrena: alcanza a quien genera datos, puntúa respuestas o filtra ejemplos para otro, algo habitual en empresas que preparan conjuntos de datos o en consultoras que ajustan modelos para sus clientes. Quien trabaje así con la API debería revisar qué proyectos acaban alimentando un modelo que compite con ella, porque saltarse las normas puede costar el acceso. Los servicios que revenden acceso, como los enrutadores, tienen deberes más urgentes: pedir la aprobación antes de que el cambio se aplique. Queda una duda abierta, porque la empresa no detalla dónde pone la frontera entre un modelo que la sustituye y otro que simplemente hace algo distinto.
Fuente oficial: OpenAI · Redactada con ayuda de IA: cómo hacemos las noticias
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El cambio afecta sobre todo a las startups y empresas pequeñas de España y Latinoamérica que desarrollan sus propios modelos de IA, a las agencias que preparan datos de entrenamiento para terceros y a quienes ofrecen servicios que dan acceso directo a los modelos de OpenAI, como los enrutadores de modelos o las pasarelas de IA. Para la mayoría de pymes y autónomos que usan ChatGPT para redactar, resumir o atender clientes, en principio no cambia nada, y las aplicaciones que integran un modelo para ofrecer una función propia quedan fuera del requisito de autorización.
Lo prudente es revisar antes del 20 de noviembre de 2026 si algún proyecto usa respuestas de los modelos de OpenAI para crear datos de entrenamiento, para poner etiquetas, puntuaciones o correcciones a otro modelo, o para filtrar esos datos. Las normas alcanzan también a quien encarga ese trabajo a un tercero o actúa en nombre de otro, así que conviene preguntar a proveedores y colaboradores externos cómo generan los conjuntos de datos que entregan. Quien gestione un servicio que dé acceso directo a los modelos tendrá que pedir autorización previa a OpenAI.
El riesgo de no hacerlo es muy concreto: tras la campaña de julio, la empresa suspendió o restringió cuentas. Nuestro consejo es dejar por escrito el origen de los datos con los que se entrena cualquier modelo y no intentar ver el razonamiento oculto de las respuestas.


